Mercado Boqueria

Entrada del mercado Boqueria.
Entrada del mercado

El ronroneo de frutas y verduras apiladas a manera de una guía de colores, muestra la cara más apetitosa del mercado Boqueria; en el lado opuesto un señor vestido de traje se toma un café con leche y un croissant para ir al trabajo, un carnicero afila cuidadosamente su cuchillo para hacer filetes de bistec y mientras, un turista y un chef compiten por un turno para comprar lo que será el capricho del día, mientras tres chicas italianas posan a manera de Elle en compañía de un manojo de rábanos, lechugas y fresas del huerto.

Me planté ante un puesto de frutas y verduras, la espera parecía larga, así que intenté ganar tiempo removiendo entre naranjas y manzanas para encontrar alguna pieza jugosa; no pasó mucho tiempo para ser reprendida por una chica de gafas que en dos segundos me miró a la cara y me gritó que eso no se podía hacer; rápidamente quité mi mano sacrílega y huí sin entender la gravedad de mi acción –tocar las frutas- no me lo podía creer, pero sólo quería saber en qué estado estaban para comprar, me repetía en voz baja para aliviar la humillación. En los países latinoamericanos es un práctica común y ya me he dado cuenta que aquí no es una actividad bien vista.

Frutas exóticas
Frutas exóticas

Fue mi primer día de compras en el mercado de la Boqueria, en ese entonces vivía a una calle; utilizaba un callejón –que aún utilizo- para evadir la entrada principal que siempre está repleta de personas. Dicho callejón lo preside una señora que vende libros usados, de la que mis amigos se hicieron asiduos compradores; yo descubrí las bibliotecas públicas.

Lo más cómico para el incesante consumidor que es el turista con cara de asombro cuando aparece postrada en una vitrina la cabeza de un cerdo, los sesos de un cordero o las navajas en la pescadería, rápido sacan la cámara para captar el momento insólito o recrear un paisaje con el montón de frutas multicolores que atraen a los compradores.

Interior del mercado Boquería
Interior del mercado Boquería

Descubrí la berenjena, alcachofa, chirimoya, el caqui, la pitaya, variedad de lechugas… descubrimiento más cultural que culinario, las formas y colores me parecían inexplicables pero a la vez fascinantes.

-¡Zumos a un euro!- grita la dependienta latina.

La postura relajada del turista, ávido por ser sorprendido con algún producto inusual, es aprovechada por las dependientas de los locales para hacer propaganda de las llamadas frutas exóticas; el puesto de enfrente no se quiere quedar rezagado así que ante el grito insistente de la primera, la segunda vocifera una oferta tentadora de un sábado por la tarde.

Frutas y verduras de todo el mundo
Frutas y verduras de todo el mundo

-¡Dos zumos por un euro!- vocea una chica morena y maquillada para un acto festivo.

Es el comienzo de una batalla campal que no terminará hasta el cierre del mercado o hasta que alguno de los puestos venda toda la fruta picada o de zumos preparados en tiempo récord. Los puestos quieren vender todo lo que puedan; el domingo no abren y no quieren que las frutas y verduras se echen a perder. Las chicas del coro harán todo lo posible para convencer al visitante.

La Boqueria es uno de los mercados más viejos de Europa, es tanta su fama que reviste las portadas de las guías turísticas. En la entrada principal aparecen rincones que ofrecen trufas comunes, frutas exóticas, frutos secos, chocolates y una heladería, es un universo para los golosos del mundo. Si se quiere comprar un buen jamón o queso, es un lugar ideal.

El mercado que lo tiene todo. Mercado Boqueria.
El mercado que lo tiene todo

En el mercado aparecen ciertos lugares que ponen un toque de elegancia o comicidad. Organic is Orgasmic es uno de esos establecimientos, su propietaria Maria Antonia Moreno de Granollers, lo tuvo claro cuando se apuntó a un curso de comida macrobiótica, decidió cerrar su tienda de moda y montar este negocio. Se ofrece una variedad de platos hechos a base de productos biológicos como burritos, ensaladas, tapas, bocatas, zumos… presentados de manera vistosa que de sólo de verlos se te hace agua la boca. La comida es para llevar, la atención y simpatía la hacen los chicos árabes que lo atienden.

Puesto de frutos secos
Puesto de frutos secos

A un costado aparece pasta fresca y para los más golosos abundan los puestos de chocolates; el lado gourmet lo pone un local que vende productos italianos, productos griegos, tiendas latinas…hace dos años había un local que vendía productos exóticos como hormigas, pero salubridad lo retiró.

Pinotxo es un bar tradicional afincado en la entrada principal, es regenteado por Juanito. Este lugar es famoso porque varios artistas han comido ahí y sobretodo porque Ferran Adriá asiste, por lo que se ha convertido en una parada obligada del buen gourmet. El chef tiene su taller en la calle Portaferrisa, a unos cuantos pasos de la Boqueria y es tanta la cercanía que no duda en hacer la compra en el mercado. Además por si fuera poco, Pinotxo abanderó la cocina catalana en el congreso del Culinary Institute of America, que se celebró en California y que está dedicado a la cocina de calle.

El señor Juanito en el Bar Pinotxo. Mercado Boqueria.
El señor Juanito en el Bar Pinotxo

Los puestos de las campesinas –en la parte posterior del Palau de la Virreina– te trasladan a los huertos habitados por jitomates, cebollas y legumbres. Las campesinas presurosas ordenan sus puestos exhibiendo los mejores ejemplares del huerto por el tamaño, color o textura; ofrecen a los visitantes un diálogo amable y el toque particular que da lo hecho en casa.

Cuando se quiere comprar algo fuera de lo común, no valen las verdulerías de siempre, la Boqueria se alza como el mercado que lo tiene todo: frutas y verduras de todo el mundo. El mercado es un universo que combina lo tradicional con la vanguardia y un mágico viaje gastronómico.

Más información: Disfruta Barcelona

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