Sucre

El encanto de la ciudad colonial de Sucre reside, precisamente, en la aparente atemporalidad con que su arquitectura sabe maravillar a locales y extranjeros.

Ciudad de Sucre
Sucre

Vista desde arriba, ya sea que uno llegue vía aérea o siguiendo las altas carreteras que bordean el valle, la ciudad de Sucre se presenta como un conglomerado de techos coloniales que parecieran no haber advertido el paso del tiempo. Los pocos edificios modernos que existen simplemente desentonan y es que el encanto de esta ciudad reside, precisamente, en la aparente atemporalidad con que su arquitectura sabe maravillar a locales y extranjeros.

Pero no hay que dejarse engañar: aunque los portones y las blancas paredes tengan mucha historia sobre sus pilares, la ciudad entera está al mando de las necesidades contemporáneas de turistas y hombres de negocios. Eso sí, conservando entre campanarios y balcones, esos guiños distintivos de su corazón colonial.

Casa de la Libertad
Casa de la Libertad

Las constantes del folklore cotidiano de un país como Bolivia suelen generar contradicciones únicas entre los viajeros. El caos extendido del tránsito, sus vendedores ambulantes y la magnitud de sus mercados -sumado a los efectos de la altura- hacen que en general este país no sea un destino sencillo de recomendar. Hay quienes aman el paisaje diario y desordenado y quienes simplemente no logran adaptarse a él. No obstante, y teniendo muy en cuenta todos estos factores, la ciudad de Sucre se nos presenta como una clara y limpia alternativa en el corazón de Bolivia, cuyo singular brillo la sitúa fuera de cualquier generalización.

Virgen de diamantes

Con sus paredes blancas como signo distintivo (las mismas le valieron el reconocimiento como Patrimonio de la Humanidad en 1991) y varios campanarios vigilando la ciudad, descender entre sus estrechas callecitas es una invitación a descubrir su historia. Aunque actualmente La Paz es la sede gubernamental, fue en Sucre en donde la naciente República estableció sus primeros mandatos, y su estatus de capital es aún hoy reconocido por la Constitución Nacional. Para entender entonces esta historia, y comprender el porqué de la sensibilidad local respecto al tema, se podría comenzar visitando La Casa de la Libertad, ubicada frente a la Plaza 25 de mayo. La misma alberga un importante museo en donde se encuentran los documentos correspondientes a la Declaración de Independencia, en 1825.

Vista de Sucre
Vista de Sucre

Desde esta misma plaza, preciso corazón de la ciudad, se puede continuar un recorrido por los principales atractivos que Sucre tiene para ofrecer. La Catedral, que data de mediados del siglo XVI es un vívido ejemplo de la arquitectura renacentista de la época. Su torre, así como su campanario, se han transformado en un emblema local. Aunque la iglesia sólo abre sus puertas los días domingos, se puede ingresar a través del museo adyacente. Éste contiene una de las más finas colecciones de arte religioso Boliviano y es la entrada a la Capilla de la Virgen de Guadalupe, en donde se encuentra, sin dudas, el tesoro más importante de la ciudad.

Esta pintura de la Virgen, que data de 1601, fue decorada con rubíes, diamantes, perlas, oro y todo tipo de piedras preciosas donadas por las damas ricas de la ciudad. El propio peso de los adornos obligó a enchapar todas las joyas en una placa de plata y dejar únicamente rostro de la Virgen y del niño al descubierto. Sólo el valor de las gemas asciende a millones de dólares, convirtiéndola en la Virgen más rica de todo el continente.

Catedral de Sucre.

Patrimonio religioso impar

Aunque sin dudas la Catedral es la pieza de arquitectura más impactante de la ciudad, existen también otras iglesias dispuestas a compartir su riqueza histórica con el visitante. El Convento de San Felipe Neri, cuyas terrazas permiten una vista excepcional del Casco Histórico, el Templo Nuestra Señora de la Merced, que data del año 1540 y cuyo refulgente púlpito contrasta con la austeridad de su exterior o el Museo de Santa Clara, con su aún funcional órgano del año 1664, son algunos ejemplos de los edificios que conforman el patrimonio religioso del destino.

Existen asimismo otras alternativas interesantes que completan la oferta cultural de esta ciudad que se destaca, precisamente, por la pluralidad de sus paseos. Como punto de interés para conocer la riqueza folklórica de un país tan diverso como es Bolivia, el Museo de Etnografía y Folklore (Musef) ofrece distintas exposiciones que ilustran la inigualable riqueza étnica del país.

Sin lugar a dudas lo más relevante es la exquisita muestra de máscaras cuya presentación denota profesionalismo y calidad. Aquí es posible admirarse con los finos detalles de cada careta especialmente confeccionada -es una oportunidad excepcional si se tiene en cuenta que normalmente las mismas son expuestas exclusivamente en los bailes típicos del carnaval-.

Calles de Sucre
Calles de Sucre

Además es una ocasión óptima para aprender acerca de su significado y de la idiosincrasia de cada cultura que conforma el gran mosaico que es Bolivia. Y como complemento de esta exposición, existe también la posibilidad de ver todas estas figuras en movimiento. El espacio cultural Orígenes ofrece al viajero un espectáculo único de danzas representativas del folklore nacional.

En un amplio y entretenido repertorio se podrá admirar la gracia de un ballet local luciendo máscaras y trajes típicos, bailando al compás de ritmos locales, mostrando inclusive parte de lo que se denomina Patrimonio Oral e Intangible de la Humanidad.

Y para fascinación de los más pequeños, el Parque Cretácico permite de deleitarse con la mayor colección de huellas de dinosaurio a nivel mundial. A pocos minutos del Casco Histórico de la ciudad se encuentra este centro temático que no sólo resguarda un conjunto de más de quinientas pisadas de al menos ocho especies, sino que además presenta figuras de tamaño real y un entretenido paseo para todas las edades.

Máscara, Musef. Sucre
Máscara, Musef

Pensando en los negocios

Ahora bien, en lo que a turismo de negocios se refiere, Sucre se ha dedicado en los últimos años a fortalecer su infraestructura para alcanzar niveles de calidad que le permitan posicionarse de manera satisfactoria dentro del sector. Por ello, que considerando el delicadísimo patrimonio que la distingue, la ciudad cuenta en la actualidad con hotelería y restauración al nivel propio del turismo corporativo, aprovechando con inteligencia el toque colonial que le es propio.

De esta forma, encontrarás hoteles de nivel que además de ofrecer todos los servicios necesarios, hacen gala de la historia de sus edificios, cada uno con su estilo particular. Este es el caso del Hotel Monasterio, ubicado a pocos metros de la plaza principal.

Plaza 25 de Mayo. Sucre.
Plaza 25 de Mayo

Como bien su nombre lo indica, esta casona rescata una reliquia arquitectónica con más de tres siglos de antigüedad y cuya función inicial fue la de servir como monasterio del Templo de Santa Clara durante el período colonial. Con una decoración finamente estudiada, el establecimiento se convierte no sólo en una alojamiento propicio para quien busca calidad y confort, sino también en un delicado museo para los amantes del arte y la historia. En los alrededores, una gama de alojamientos de similar rango y estética más contemporánea amplían el abanico de opciones de manera competitiva.

Es así como historia y renovación se conjugan de manera armónica en una ciudad cuyo pasado y presente se ponen al servicio del turismo internacional, haciendo de su cálida experiencia un punto de confluencia en el itinerario tanto del turista corporativo como del joven viajero independiente.

Más información: Turismo Sucre

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